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lunes, 25 de agosto de 2014

Una pinturita

River no solo confirmó, sino que superó la gran tarea realizada en el último partido. El equipo de Gallardo se lució en Mendoza, aplastando a Godoy Cruz por 4 a 0 ante el delirio de más de veinte mil hinchas "neutrales". Los goles fueron de Sánchez, Mora y Teo por duplicado. 


No fue una buena jornada para los equipos grandes, pero todavía restaba ver qué pasaría con el Campeón. Tras la gran actuación en el Monumental, los ojos se posaron en Mendoza, donde el Millonario salió a defender su invicto ante Godoy Cruz. Barovero, en el arco y con la cinta de capitán, era el único que debía acoplarse al equipo titular del visitante.

La Banda pisó fuerte desde el inicio, mandándose al ataque y presionando constantemente en campo rival. Los jugadores mostraron, una vez más, que están convencidos y encantados con la propuesta del entrenador. A los dos minutos de juego el partido ya estaba 2 a 0 a favor del equipo de Gallardo: con una linda jugada por izquierda que desembocó en un golazo de Sánchez y, luego, con una avivada de Teo que se llevó la pelota tras un pifie del arquero mendocino.

Pero la supremacía de River no solo se extendió en el marcador, sino también en el claro manejo del encuentro. La eficacia y la rapidez para llegar al gol le permitieron al equipo manejar la pelota con gran tranquilidad y paciencia, pero sin dejar de asfixiar a su rival en todas las líneas. A puro toque y triangulación, siguió buscando el arco de Moyano. La presión constante provocó los errores del local, que ya se encontraba desesperado por descontar. La pelota parada también fue un arma letal: antes de los 15 minutos y tras un tiro libre de Pisculichi, Mora decretó el 3 a 0.

En lo que restaba de la primera mitad, defensores y mediocampistas se acoplaron para achicar líneas. Incluso los delanteros se mostraron solidarios a la hora de marcar, presionar y no dejar que el equipo de Mayor manejara la pelota ni saliera jugando. River mantuvo la premisa del ataque constante durante los 90 minutos, recuperando la pelota rápidamente para volver a ubicarla en campo contrario. A los 18 minutos del complemento, Teo y Tomi Martínez tiraron paredes en el área rival construyendo una jugada para encuadrar, que terminó en gol del colombiano. Fue el 4 a 0 definitivo, con el equipo entero como la gran figura.

El Millonario dio un espectáculo futbolístico casi perfecto en el Malvinas Argentinas. Con un planteo ultraofensivo de los que casi no se ven en el fútbol doméstico y con un entrenador versátil que tiene muy en claro lo que pretende. Al gran funcionamiento del equipo se suma un plus: la posibilidad para los pibes de mostrarse y lucirse, con una idea que los favorece y se adapta a la historia del club. River vivió una noche mágica en Mendoza. La maquinita de Gallardo se sigue aceitando y se amiga con la premisa riverplatense de las tres G: ganar, gustar y golear.



Macarena Álvarez Kelly

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